viernes, julio 06, 2018

Sobre Tus Alas ( Capitulo 9)



“Supiste esclarecer mis pensamientos
me diste la verdad que yo soñé...”

Las estrofas de esa vieja canción resonaban indulgentes en sus oídos, y aunque no se proponían lastimarlo, de todas formas lo hacían, porque todo él era dolor aquella fría madrugada de Mayo. Se detuvo a escucharla y descubrió en cada verso un detalle de sus más recientes desvelos.
Después de andar sin rumbo durante varias horas bajo el viento helado que el mar le devolvía, a modo de  represalia por no reparar en él, como siempre acostumbraba a hacerlo, se paro frente a aquel bar donde la música, cálida e insinuante le regalaba el único momento de pleno regocijo en aquella infortunada noche.

“Ahuyentaste de mí los sufrimientos
en la primera noche que te amé...”

El lugar, típico refugio de las costas caribeñas, construido casi en su totalidad con diferentes clases de madera, y con abundante vegetación regional como base decorativa, se levantaba aislado y perdido a un lado de la carretera.
Se sentó en una pequeña mesa en el fondo del salón y  sumido en el más cruel de los silencios, se olvidó del mundo, y solo atinaba a  contemplar, sin pretender ser parte, todo lo que ocurría a su alrededor. Un grupo de hombres jóvenes se entretenían, sin demasiado ánimo, apostando en un juego de cartas. Detrás de ellos una pareja discutía acaloradamente, gritando por lo bajo, toda clase de reclamos y  reproches.
A un costado, un anciano bebía en silencio toda la tristeza de sus viejas frustraciones.
Junto a la ventana, Luis y  su sombra se perdían ingentes en el horizonte de sus arrepentimientos.
Se bebió un Tequila, en realidad fueron varios, y los recuerdos comenzaron a invadirlo, desplazando su presente, obligándolo a revivir todo aquello que él creía muerto y enterrado.
Se transportó a un pasado lejano que siempre se empeñaba en olvidar, dejándolo arrumbado en el rincón más oscuro de su memoria. No pudo evitar la nostalgia de sus años de infancia, los juegos, la escuela, su madre. 
Recordó fielmente las caricias que cada noche lo ayudaban a dormir, alejando cualquier miedo que pudiera atormentarlo, llenándolo de paz, una maravillosa paz. El rostro de esa mujer, la que le dio la vida primero para amargársela después con una lejanía que aún hoy, lo sigue lastimando, permanecía intacto en las imágenes de sus primeros años y a pesar del dolor que le causaba recordarla, sus ojos siempre eran signo de dulzura y generosidad. 
Con los efectos del alcohol haciendo estragos en su mente, se vio de pronto llorando los despojos de su niñez perdida. Se reconoció en los rostros vacíos y ausentes de los que como él, habitaban aquel sitio en busca de ese trago seco y ardiente que los ayude a ahogar sus penas. Asoció toda la rabia que hoy lo consumía, con la misma sensación que tuvo el día que se descubrió huérfano de amor paternal e  inválido de esperanzas. Cuando supo que a partir de ese momento el mundo lo encontraría solo, absolutamente solo y con la fuerza de su voz como único escudo para enfrentarse a la vida, intentando renacer de las cenizas en las que se convirtió su carrera, culpa de la decepción y el desamparo de su propia sangre. Siempre se sintió así, ahogado en una inmensa soledad, que si bien él la  consideraba necesaria, para el tipo de vida que había elegido llevar, muchas veces (la mayoría), aquel estado se convertía en su mayor tormento. 
Así pues, su vieja compañera, la soledad, volvía hoy a seducirlo  en el desasosiego que el Tequila le provocaba, cuando ya no podía ni siquiera mantenerse erguido, ni desplazar con decencia el peso de su maltratado cuerpo. Intentó llegar hasta su carro pero descubrió que a duras penas podía sostenerse en pie, así que abandonando aquel propósito decidió buscarse un taxi, claro que para lograrlo necesitó la ayuda de varios parroquianos, que un poco menos afectados que él, alcanzaron a subirlo al vehículo que lo llevaría de regreso a su triste realidad.
Ya en su cuarto, desnudo sobre la cama, las consecuencias de su borrachera se denotaban en los profundos surcos de su malogrado rostro. Y sin ofrecer resistencia se dejó vencer por los vaivenes de un sueño largo y sereno que venía en su búsqueda,  para llevarlo sin escalas, a la plenitud de un muy deseado descanso.

martes, julio 03, 2018

Sobre Tus Alas ( Capitulo 18)


Cuando alcé la mirada, luego de cortar el teléfono, descubrí que Luis me observaba desde el otro lado del Estudio, arqueó sus cejas en señal de pregunta queriendo saber con quien acababa de comunicarme.
Yo le dediqué una sonrisa buscando asegurarle que todo esta bien, que no había de que preocuparse, él me devolvió la sonrisa junto con un pequeño beso, que arrojó al aire directo a mis labios, con esa ternura que en su boca revive a cada instante.
Luego bajó la vista y volvió a concentrarse en su trabajo, sostenía entre sus manos unas partituras que leía en silencio, con el ceño fruncido y una  gran expresión de exigencia y seriedad.
A su lado Andrés le recitaba una serie interminable de cuestiones a tener en cuenta, a las que él respondía meneando su cabeza afirmativamente, pero sin quitar la mirada de los papeles que danzaban entre sus dedos.
Se lo veía importante, significativo, trascendente, como alguien que domina por completo el entorno que lo rodea, que se mueve audaz, inteligente, ostentando un absoluto control de aquello que es su mundo, el mundo del que es parte, en donde él es el único Rey.
¡Cuantos años dedicados a acrecentar esa carrera que hoy lo tiene sobre la Cima de todo y de todos, cuantos sueños concebidos a lo largo de toda su vida, esperando el momento de concretarlos, anhelando se convirtieran en la realidad de la que ahora es parte!.
Cuanto dolor, imperceptible ya, habrá sentido en toda esta existencia en donde las metas siempre fueron lo único valedero, lo único a tener en cuenta.
Desde donde me encontraba podía ver claramente sus ojos, que fijos sobre los de quiénes pretendían su atención, se encendían, ocupándose, haciéndose cargo de cada situación por pequeña que esta fuera.
Me los quedé mirando, extasiada en el verde que los colorea, admirada en la belleza de sus formas, abstraída por la fuerza que emana de ellos.
Recalé en su mirada y noté que no encontraba una palabra que pudiera definirla con exactitud, pensé que tal vez la que más se le acercaba era... agobio, una mirada agobiada, cansada de transitar caminos sin retorno, serena, con una calma que la vuelve desconfiada, incrédula, propia de quien todo lo conoce, de quién ya no se sorprende con nada.
Aprendí a reflejarme en ellos, rescatando desde el fondo de sus pupilas ese dejo de nostalgia que le devuelve, sin que él lo pida, sin que se lo proponga, la mirada de niño travieso que lucha por dejar su encierro y regresar para enternecer los momentos que aún le queden por vivir.
Me pregunté ¿Qué le hace falta a su vida?, ¿Que más esperará él de esta vida?.
¿Más Logros, más triunfos?, O un nuevo sueño del que aferrarse para no sentir que los días por vivir, son solo un número más, impreso sobre un papel que cuelga de su memoria.
Quizás espere que su voz encuentre por fin un refugio, donde guarecerse de la falta de sonidos que siempre lo atormentan,  el consejo sabio, la palabra amiga, el murmullo descuidado, el regaño a tiempo, todos esos sonidos que representan el silencio que su soledad le confiere y cuya ausencia es el martirio que trajo consigo, esta vida que le tocó en suerte.
Y es en esa soledad, en la que se ve inmerso, en donde busca esconder su dolor, porque a pesar de hallarse siempre rodeado de miles de seres que lo vivan y lo alaban, la soledad no lo abandona, ya que sentirse solo no constituye, estar sin compañía.
Saberse solo puede llegar a significarle, una manera sutil de sentirse muerto en vida y no es en la muerte donde él desea establecerse, sino en las ansias de una vida diferente, en la que no le falten además de las palmas azules que lo vivan, un puñado de sueños e ilusiones que le brinden las alas, con las que pueda echarse a volar.

lunes, junio 25, 2018

Sobre Tus Alas

Y si el destino decide separarnos
Cerrar tus alas, ahogarme en soledad,
Sabrás que en mí, perdura la esperanza
de reencontrarnos, muy lejos de este mundo,
Sobre tus alas, para volverte a amar...

jueves, junio 14, 2018

Creí que te había olvidado


Creí que te había olvidado pero hoy supe que no fue así. Lo supe mientras mi piel se erizaba al escuchar los acordes de tu voz.
No fue intencional pero sucedió. Como tantas otras veces tu voz me sorprendió de pronto y se coló sin permiso en cada tramo de mi mente. Y así fue que sin pensarlo, o mejor dicho, cuando pensaba que ya no había nada tuyo dentro de mí, el más mínimo susurro de tu canto, tu más breve melodía, la hebra mas fina de tu talento me devolvió esa sublime y tan extrañada sensación: la de conocerte, la de saberte parte de mí.
No sé porque dudé y con mis dudas casi destruí este lazo que nos une desde hace ya…tanto tiempo. Es que entre tú y yo no hubo promesas, ni juramentos pero siempre existió esa cadena invisible, leal e indestructible que amasamos con las miradas sostenidas, el aliento eterno, la pasión consumada.
Nada de amores pero mucho de amantes. Amantes de la vida, del mar reflejando nuestros sueños, de emociones nuevas en canciones viejas, de pisadas fuertes en caminos difíciles.
Incondicionales tú y yo. Los mismos de ayer que no esperan nada pero siempre están: juntos, cerca, fieles.
Creíste haberme olvidado pero pronto sabrás que no es así.  Cuando salgas al ruedo como en cada regreso, altivo y brillante derrochando ese fuego que arde en la hoguera de nuestros corazones. Ahí sabrás que aún somos parte de ti como siempre lo has querido.
Y en tu mirada radiante que se pierde en la inmensidad de un horizonte de aplausos voy a sentirme pequeña, tan pequeña como un punto escondido pero expectante.
Sufriré la desidia de tus ojos lejanos, porque no serán míos los destellos que se abrirán paso entre la gente, tu gente. Y no me pertenecerá siquiera el susurro de tu mente que dará gracias a Dios por un nuevo milagro.
Pero a la vez me invadirá la magia de tu sonrisa, que será para mi como para tantas y seré feliz en la alegría de saberte satisfecho, reflejado en tu rostro ese momento que es la esencia de lo que has venido a hacer a este mundo.
Porque ahí, justo ahí en el tiempo que va desde que caminas hacia los acordes que te llaman hasta el preciso instante en que posas tus ojos sobre la muchedumbre. Exactamente ahí cuando tu cara de hombre se pierde y aparece en su lugar reflejado el rostro de ese niño que nunca quisiste abandonar. Es ahí cuando tu vida se manifiesta y cobra sentido. Es ahí cuando vives, sueñas, amas…eres.
Ese momento, tan tuyo y tan nuestro. Cuando el escenario no alcanza. Ni la música, ni los gritos son suficientes para aplacar tanta euforia. En ese instante sabrás, sabré, sabremos, que no hay razón ni motivo para creer en el olvido.

martes, junio 12, 2018




¿Por qué no regresas? ¿No te has dado cuenta que soy una mitad desecha, solitaria? Yo siempre esperaré por ti, mi amor, sé que regresarás prontamente... y ese día mi alma volverá a irradiar vida, los pájaros entonarán cantos festejando nuestro retorno, El Sol volverá a ser Rey. Y yo... seré feliz.

jueves, junio 07, 2018

Sueños Breves, Nuestra historia de amor (Capitulo 16)

...Y me quede soñando
con una historia breve...

Sueños Breves, Nuestra historia de amor

XXII


"Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,
sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,
en regiones contrarias, en un mediodía quemante:
eras solo el aroma de los cereales que amo.

Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa
en Angol, a la luz de la luna de Junio,
o eras tú la cintura de aquella guitarra
que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.

Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacías entre con linterna a robar tu retrato.
Pero yo ya sabía como era. De pronto

Mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
frente a mis ojos estabas, reinándome , y reinas.
Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.

("Cien sonetos de amor" Pablo Neruda)

Perdido en los vaivenes de su memoria le costó reaccionar cuando oyó los pequeños golpes en la puerta. Sabía que quien golpeaba traía hasta él su ilusión tan esperada. Como un mensajero Real, cabalgando urgente hacia la morada de su Majestad para llevarle el perfume de su amada, salpicado en las letras de una carta de amor prohibido.
Avanzó ansioso hacia la puerta y en un solo movimiento desplazó la incertidumbre, para hallar en su lugar, el fuego intenso de esos ojos que ya vivían dentro de su ser. No vio más que la luz de su mirada destellando en su rostro y supo al instante que: Conocerla era absolutamente irrelevante, porque aquel momento solo servía para confirmarle un amor, que había nacido hacia mucho tiempo atrás.
_¡Que nadie nos moleste!_ Ordenó y el gigante amable comprendió de inmediato.
_¡Tranquilo, yo me ocupo!_ Le dijo, para cerrar la puerta tras esas palabras, prohibiéndole al mundo ser testigo de lo que allí comenzaba.
Ella dio unos pasos mientras él no le quitaba la vista de encima. Lo primero que hizo fue recorrerla, lentamente y notó que ella lo sabía y escapaba a su mirada caminando en silencio, alejándose del escrutinio de sus ojos.
Ella procuraba perder su vista en los detalles que aquel ambiente le ofrecía y se maravillaba con los objetos que embellecían el lugar, pero todo esto no era más que un truco, su manera de esperar a que él dijera algo, cualquier cosa que rompiera aquel silencio que se volvía eterno, según los segundos avanzaban.
Giró para enfrentarlo cuando el tiempo se le hizo demasiado difícil de transitar y se encontró con que él aún la recorría, como estudiándola y no fue capaz de soportarlo.
_¡Decepcionado!_ le dijo y no estaba preguntando, sino afirmándolo. Él arqueo sus cejas y sonrió apenas.
_¡Sorprendido!....gratamente sorprendido_ Ella sonrió y él no pudo más que acompañarla, embriagado en el brillo de sus labios, los que comenzó a desear locamente.
Parecían caminantes de rutas opuestas. Sus mentes vagaban recorriendo sensaciones tan diferentes, que resultaba difícil comprender que ambos estuvieran viviendo la misma situación.
Mientras ella se perdía en sus eternos miedos, él parecía estar siendo partícipe del milagro de la Creación. Un mundo naciendo ante sus ojos, tan fascinante y desconocido que se le hacía imposible no sentirse atraído.
Ella creía, imaginaba que en su simpleza, nada tenía para ofrecerle y él por el contrario, sentía que nunca antes había recibido ofrendas tan sublimes, como las que ella le otorgaba con su sola presencia.
Le ofreció asiento, algo para beber y comenzó la plática, mientras las notas de un viejo Soul enmarcaban el sonido de sus voces, las que estrenaban allí, ese día, desterrando el silencio de sus palabras.
"Just the way you are" sonaba en el ambiente y a pesar de que había disfrutado esa canción miles de veces, a Micky nunca le pareció tan perfecta como ahora.
Lo sensual de aquella melodía se fundía insinuante en los gestos de la mujer que tenía el placer de observar.
Cada parpadeo de sus ojos, cada movimiento de sus manos, cada palabra pronunciada todo estaba cargado de la más sutil y sublime sensualidad y lo que le pareció más maravilloso, es que ella no lo sabía. Todo era tan natural, tan poco premeditado, que la redimían de toda culpa por lo que en él estaba provocando.
Había tanta desprotección en sus rasgos y tanta fragilidad en su voz que todo su ser se elevaba ante ella buscando protegerla, queriendo cuidarla como nunca lo había hecho con nadie. Micky podía sentir que ella llegaba a su vida para modificarla en todo sentido y se veía de pronto cumpliendo un rol que nunca antes le había tocado cumplir.
Siempre se sintió un niño buscando amparo, refugio en los brazos de cada mujer que paso por su vida. Ya sean grandes amores o solo amantes de ocasión de todas siempre pretendía lo mismo: protección, resguardo, aquel beso tierno, aquella caricia tibia que la vida le arrebató un día sin avisar. Ahora, fente a la fragilidad de Alma, podía sentir que el tiempo de madurar estaba llegando. Que aquel niño desamparado se perdía en el pasado para darle lugar al Hombre, un hombre de brazos fuertes para cuidar y proteger sin medida a la mujer que ama.
Sentados en un elegante e inmenso sofá, apenas si ocupaban un tercio del mismo, porque la cercanía se les hacía precisa, necesaria, después de tantos meses de vivir en la distancia. Casualmente recostados sobre el respaldar sus miradas se enfrentaban sin remedio y sus manos casi se tocaban, rozándose con los movimientos que ejecutaban para acompañar la charla.
De pronto ella apoyó su mano y él no dudó en tomársela y concluyó ese gesto con una mirada que la estremeció de un modo insoportable.
Nada de lo que allí sucedía era como ella lo había pensado. Durante meses albergó la idea de que un encuentro entre ambos acabaría con el idilio soñado que compartían en sus mensajes, pero ahora no solo se sorprendía con el agrado que él le demostraba, sino que hasta podía sentir que algo muy fuerte se propagaba entre los dos. Se sentía extraña, confundida.
El tiempo se detuvo. Fue solo un segundo, lo que duró un beso que Micky suavemente depositó en la mano que sostenía. Ya no había excusas que detuvieran sus sentimientos porque todo estaba allí, tan real y concreto como las miradas que no dejaban de dedicarse, mezcla de miedos y pasión, de dudas y deseo. ¿Qué debía esperar de aquel gesto?, Alma no tenía una respuesta, solo emociones que ya no podía detener.
Él se acercó un poco, solo un poco para enloquecerse una vez más con el aroma de su piel, que no olía a fresias ni a jazmines, que no se parecía a nada ni a ninguno. No quería dejar ni un solo rastro de su esencia y se embriagaba con las sensaciones que aquel perfume dejaba en su memoria.
Ella bajó la mirada temiendo ser descubierta, porque su boca ya no podía resistirse y se entreabría deseosa del contacto que no quería dejar de imaginar.
El destino se divertía con ellos, poniéndolos frente  a frente y protagonizando una historia diferente, a punto de consumar un beso que para ellos podría ser principio o final, sin la más mínima certeza de lo que les esperaba.
_Mírame_ Suplicó, pero ella no respondió. A cambió una lágrima se presentaba surcando su mejilla.
_¡Alma!...¡Mi Alma!_ Pronunció su nombre y fue como ofrendarle en un suspiro toda la fuerza que anidaba en su interior. Tomó su rostro y ya no pudo esperar su consentimiento. Le robaría un beso a esa boca aunque fuera lo último que hiciera en esta vida.
Pero el miedo además de hiriente suele ser inoportuno e interrumpiendo la invadió por completo, evitando el roce de sus labios y el comienzo de aquella historia de amor.
_ Lo siento.... yo....._ Ella se levantó y secando las lágrimas que ya no podía disimular, comenzó a buscar sus cosas para escapar raudamente.
Micky apresuró sus movimientos para rodearla con sus brazos, anhelando detenerla, buscando retornar al segundo en casi se apoderaba del fuego que habita en su boca.
_¡No te vayas!, no todavía_ Pidió en un dejo de su voz. Ella solo quería escapar
_Será mejor así_ intentó desprenderse de sus brazos pero él no lo permitió.
_¿A qué le tienes tanto miedo?. Se trata solo de un beso_
_Un beso es siempre el comienzo de algo y yo siento que, no puedo comenzar nada contigo_ El llanto ya era evidente. Micky secó cada lágrima con sus propias manos intentando caricias que calmaran su dolor. Luego le buscó la mirada para llegar hasta el fondo de su alma, allí donde vivía el amor que él sentía, ya le pertenecía y se dispuso a enfrentar todos y cada uno de los miedos que le impedían conquistarla.
_¡Entonces será un final!, el final de una larga espera, la culminación del encuentro que nos debíamos_ Ella se apartó un poco, aún no se convencía.
_¿Y luego qué?_ él entendió su pregunta, no la asustaba el amor, sino todo lo que ese sentimiento podría generar.
_Luego no quedará nada de lo que vivimos hasta ahora y entonces podremos comenzar desde el principio, a escribir otra historia, una historia real, verdadera... Nuestra historia de amor_

domingo, junio 03, 2018

Sueños Breves, El Rey (Capitulo 11)



Los aplausos aún resonaban estruendosos en su cabeza. Alguien lo cubrió con una toalla blanca mientras descendía con prisa los peldaños hacia el inmenso Garaje, donde lo esperaba un auto negro con vidrios polarizados, elegido especialmente para sacarlo de inmediato del Teatro sin que sus Fan's se percataran del hecho.
A pesar de las pericias del experimentado Chofer apenas avanzaron unos cuantos metros cuando el vehículo debió detenerse, para no atropellar a un grupo de  frenéticas muchachas que sin reparo se abalanzaron sobre el mismo, a fin de obtener la imagen tan soñada.
Micky resopló con fuerza. Ya deseaba estar en el hotel, metido en su cuarto, dándose un baño, detestaba que el trayecto se le hiciera más largo de lo que debía ser. Observó a las muchachas que gritaban desesperadas exigiéndole un gesto, un saludo, una sonrisa. Las esculcó detenidamente una por una y pensó que cualquiera podría ser "ella", su dulce secreto, su oculta amiga, la mujer que cada vez con más frecuencia aparecía en sus pensamientos para adosarle las alas que lo tenían volando, por sobre todas las cosas.
Las había altas, bajas, rubias, morenas, gorditas, demasiado flacas, jóvenes, algo maduras; era como estar frente a un gran espectro de posibilidades. Cualquiera podría ser ella, se repetía, ¿cómo podría reconocerla?.
Llegó al Hotel y no hizo más que ingresar en la Suite cuando se descubrió riendo, pensando en lo extraño de la situación; ¿sería posible que se estuviera enamorando de una mujer a la que jamás había visto?.
Ella llegó a su vida cuando menos la esperaba, como sucede siempre con el amor, que llega para sorprendernos cuando menos pensamos en él, cuando menos lo necesitamos.
Ella llegó cuando él no pensaba más que en deshacerse del dolor que lo martirizaba día y noche y no encontraba en nada consuelo para su fracaso, uno más y la lista ya se le hacía demasiado extensa para sus cortos años.
Ella llegó cuando él quiso poner en palabras su sufrimiento y sin que pudiera notarlo, casi sin darse cuenta, ella transformo esas frases dolorosas en poemas de amor, e historias de sueños e ilusiones.
Ahora caía en la cuenta de que no sabía de ella más que lo que alguna vez le dijera y no le había dicho mucho por cierto, porque al igual que él, ella no gustaba de hablar sobre su vida. A decir verdad, ella siempre buscaba escaparle a las preguntas que él le hacía, así, descuidadamente.....
Tampoco sabía nada sobre su origen, ni a que se dedicaba. Él jamás se lo había preguntado y ella tampoco lo había mencionado. Es que de pronto comprendió que no habían hecho más que hablar de su vida, la de él, y se sintió tan egoísta que pensó que ya era tiempo de revertir las cosas. Debía saber más sobre ella.

Se dio un baño largo y reparador y no escucho que del otro lado, en la sala de su inmensa Suite, alguien lo esperaba dispuesta a hacerle la noche lo más larga posible. Al ingresar a la sala en busca de su asistente para encargarle algo que comer se sorprendió de verla, semidesnuda, recostada en el blanco Chez-longe que protagonizaba el fastuoso mobiliario y con una mirada insinuante que lo hizo reaccionar de inmediato.
Se acercó sutilmente y la mujer respondió a cada uno de sus movimientos como si los conociera de memoria. Él se sentó a su lado y rozó con las yemas de sus dedos una piel que le era muy familiar. Busco en los pliegues de ese cuerpo conocido sensaciones que  lo llenaran de pasión, pero solo halló deseos y necesidades y ni una sola pizca de amor que pudiera ilusionarlo.
Se dejó llevar entonces por sus instintos y retribuyó con sus ansias la sensuales caricias que recibía. Amalgamó su sexo al de quien se deshacía en sus brazos, y sintió de pronto la urgente necesidad, de culminar todo aquello lo más rápidamente posible. Es que ya le dolía demasiado la distancia que se imponía entre su cuerpo que jadeante acababa con los deseos y su alma vacía y deshecha, que le pedía a gritos un " te amo" que él no podía pronunciar.
De pronto se dejo vencer y entonces ese cuerpo conocido tomo las riendas del asunto y embriagando sus impulsos con cada pausado movimiento esperaba llevarlo tan alto como sus atribulados pensamientos. Así llego a cumplir con lo que su cuerpo pretendía y dejando satisfecha a su agradecida compañera se tumbó a un lado de la cama, esperando al cerrar los ojos, que el sueño lo empujara tan lejos de este mundo como le fuera posible.
El tiempo pasó y mientras su cuerpo adormecido buscaba refugio entre las sábanas, su mente lo obligaba a recorrer una vez más los rostros de aquellas muchachas, que apostadas sobre su auto le exigían algo que las hiciera soñar,......cualquiera podría ser ella, pensó otra vez.
Abrió sus ojos y el cuerpo conocido, familiar, aún permanecía a su lado. Lo observó detenidamente y se estremeció. Su masculinidad siempre le jugaba en contra y no era posible para él controlar las sensaciones que un cuerpo bello, perfecto, le provocaba. Esa mujer a su lado era toda maravilla, un templo de finas y sensuales curvas, la piel más suave, el rostro más bello, un conjunto de hermosas líneas que conformaban la más perfecta obra humana y sin embargo no hallaba en ella, nada que pudiera conmoverlo interiormente.
Sus encuentros se limitaban a tener sexo y cruzar quizá algunos comentarios triviales, propios de dos personas que poco esperan una de la otra.
Sin embargo esa mujer estaba ocupando un lugar en su cama, compartiendo su tiempo y sus deseos, y él ya ni recordaba como había llegado hasta allí.....
Esa mujer solo era para él una manera más de perder el tiempo, un tiempo que se le hacía eterno cuando su corazón no latía al ritmo de una ilusión. Estar enamorado era su mejor estado, sus momentos mas plenos los había tenido cuando se sintió morir de amor por una mujer y en verdad extrañaba aquellas sensaciones y se lamentaba porque entendía que no era posible que pudiera sentirlas por alguien de quien no conocía más que palabras y pensamientos. Su mente regresó a ella, su dulce secreto, y ya nada tenía sentido. ¡Nadie se enamora de alguien que jamás ha visto!, reflexionó, pero de inmediato surgió la pregunta que le quitaba la poca paz con la que contaba, ¿Sería posible enamorarse de una persona cuando solo se conoce de ella su alma y no se tiene idea de como es exteriormente?. ¿Qué tan importante es el exterior para los seres humanos?. ¿Qué tanto le importaba a él?.

"Donde hubo fuego....
El Rey se reencuentra con una vieja amiga. La famosa modelo, Tanya, quien fuera uno de sus más comentados romances hace no mucho tiempo, acompañó  anoche a Luis Miguel después de su segundo show en esta ciudad. Fuentes no confirmadas aseguran que ingresó a la Suite del famoso cantante como a la 1.30 a.m. para retirarse por la mañana, muy temprano, esperando escapar del acoso de la prensa que paso la noche aguardando su salida. Tanya,  considerada la mujer más sexy de este país, llevaba un vestido muy ceñido al cuerpo que dejaba al descubierto sus impactantes curvas, lo que provoco la admiración de todos los periodistas apostados en el lugar. "Para el Rey solo lo mejor" se escuchó decir, a lo que la escultural modelo respondió con una amplia sonrisa y saludando se retiró rápidamente del Hotel...."

La misma noticia, la misma sensación. Cada vez que una de esos mensajes aparecía en su casilla de correo sabía de antemano que la decepción volvería a embargarla por completo.
Ella sentía que él se desdoblaba, que había dos hombres conviviendo en su interior .Un hombre simple, el más humano, el que ella ahora conocía y otro muy diferente, tan lejano y distante que deseaba no conocer jamás.
Pero ese otro hombre existía y ocupaba dentro de él un espacio importantísimo, ganado en 20 años de ser "El Rey", el único, el mejor. Un espacio que no cede ante las ansias de un hombre que busca ser solo eso, un hombre, sin títulos, ni tronos, ni nada que lo eleve por sobre los demás.
"Para el Rey solo lo mejor", ¿ y para el hombre que...?.
Sentada frente al espejo de su cuarto dejó caer sobre los hombros la larga cabellera que siempre llevaba recogida. Soltó de a una las horquillas que le sostenían el cabello y pretendió que liberaba en ese movimiento todos los miedos que a diario la atormentaban.
Busco en la palidez de su rostro algún signo de belleza pero no halló más que marcas y secuelas de una vida que trascurría triste y olvidada. A los lados, surcándole las mejillas, dos líneas delimitaban el camino de sus lágrimas, las que no la abandonaban ni de noche ni de día.
Su ojos oscuros denotaban soledad y sus labios resecos, escondían las palabras que no se animaba a pronunciar. El espejo le devolvía la imagen de una mujer que se había perdido a sí misma en algún punto de su vida y el brillo en su mirada era lo único que aún permanecía vivo, anunciándole que no había muerto en su interior, que su corazón aún latía vibrante y su alma no se resignaba.
¿Pero a quien le importaba lo que había dentro de ese cuerpo maltratado?
Se imaginó frente al Rey y pudo ver la decepción en su mirada y se sintió morir de solo imaginarlo, comparándola con aquellas que a diario cubrían su mundo de tanta belleza, tanta perfección.
Luego volvió a imaginar, y esta vez en su delirio veía al hombre parado frente a ella, sonriéndole con sus labios llenos de palabras dulces y sus ojos rebosantes de aceptación. Pero el hombre no estaba solo, a su lado el Rey le imponía su voluntad. 20 años de permanencia prevalecían por encima de unos pocos meses de sueños e ilusiones y el hombre entonces se rendía y se cubría de miedos y se llenaba de dudas, que lo obligaban a retroceder una vez más en el camino hacia su felicidad.
"Y sí, soy raro, Mi mundo es raro. Tienen y tienes que aceptarlo" Esa frase era su gran excusa, la que él esgrimía cuando el dolor le cerraba todas las puertas y entonces en una suerte de resignación disfrazada, se escondía en ese "Mundo raro" que nadie conocía, al que nadie podía acceder.
Ese mundo es una inmensa Torre en la que vive atrapado, preso de los dictámenes impuestos por un Soberano egocéntrico y vanidoso, al que declaró Rey una corte de bufones, tontos sirvientes que escudan sus miserias tras la corona de un hombre que ya esta harto de llevarla puesta. Pero no le es posible abandonarla, no le permiten dejar a un lado su destino, el que ellos le inventaron a fuerza de Imperios y Castillos que hoy no son nada, porque ya no existe la razón por la que fueron concebidos.
Ella se apartó del espejo con tristeza. Retornó a la pantalla de su computadora donde él siempre le dedicaba una sonrisa y decidió que debía terminar allí lo que aún no comenzaba. Que no había sueño posible para ella porque en ese "Mundo raro" solo soñaban las Reinas, bellas y perfectas que acompañaban al Rey y ese no era su destino. Es que lo único bello que ella poseía vivía dentro suyo y no relucía a los ojos del Rey. Quizás un hombre simple podría descubrirlo, pero ese hombre no llegaba a ella, porque vivía atrapado en la inmensa Torre y aún no se decidía a abandonarla....

sábado, junio 02, 2018

La misma de ayer...

#Fan #Faby #Lamismadeayer

viernes, junio 01, 2018

Sueños Breves, Ella ( Capitulo 10)




_ ¿De verdad te gusta ese sitio?, ¿qué buscas allí?_ La pregunta llegaba como referencia a unas fotos que habían salido publicadas en una revista, donde él aparecía en uno de esos antros que solía frecuentar. Acompañado de algunas personas y en una actitud que a ella le pareció extraña. Es que él se veía aburrido, distante, como si en verdad no deseara estar allí. Como si aquel sitio le resultara indiferente y su presencia fuera solo un acto rutinario. Una vieja costumbre que comenzaba a molestarle. Él le respondió exultante, ajeno a lo que ella en realidad quería descubrir.
_ ¡Claro que me gusta!, allí están mis amigos y busco..... Diversión, música, alegría._
_ ¿Seguro?_ Ahora él comprendía su intención pero prefirió indagarla.
_ ¿Qué otra cosa podría buscar yo en un sitio como ese?_ Ella fue clara, precisa.
_Un escondite, un escape_
_ ¿De qué hablas?, ¿por qué iba a escaparme?_
_No lo sé, dímelo tú..._Ella solía jugar con su impaciencia y eso.....
_ ¡Yo no estoy escapando! _reaccionó furioso, le molestaba la forma en que  hurgaba en su interior. Ella no se dio por vencida.
_ ¿No?_ le pregunto y a él le sonó burlón su interrogante.
_ ¡No!_  dijo esperando acallarla. Ella guardo silencio y eso fue peor. Él reaccionó desafiante.
_A ver Mi Reina, ¿de qué me estoy escondiendo, según tú?_ la respuesta fue sencilla.
_De ti mismo_



El humo y el olor penetrante a cigarrillo le provocaron náuseas. Miró a lo lejos y apenas pudo distinguir al grupo de amigos que lo esperaban del otro lado del inmenso recinto.
Con paso lento, mezclándose entre la gente del exclusivo salón Vip logró alcanzar la mesa que dispuesta especialmente para él albergaba esa noche a quienes consideraba sus "cuates". Sus amigos de noches intensas como esta, en donde todo era, diversión, fiesta, bellas mujeres y buenos tragos.
A lo largo de estos meses en los que después de desgastar su voz y su salud en docenas de escenarios, disfrutaba de una merecidas vacaciones, la escena se repetía más de lo aconsejable.
Aquellas noches no pretendían ser más que lo que eran: una forma de alejarse, una manera de escapar, un refugio a su soledad.
Comenzaba con una recorrida por los antros más exclusivos de la Ciudad y terminaba en un sitio imprevisto. Aturdiendo los sentidos con la música ensordecedora y los efectos de algunas copas. Con sus manos confundiéndose en las de alguien más. Alguien de quien al día siguiente seguramente no recordaría ni su cara, ni mucho menos su nombre.
Observó todo a su alrededor e imaginó que no estaba allí. Esa misma tarde, mientras veía el mar se acordó de ella, su dulce secreto, y se preguntó cómo serían sus noches, con quien las pasaría, y se sintió raro. Porque nunca antes había tenido interés por saber de su vida. Ahora allí mismo, volvía a tener una sensación parecida. Se imaginó en otro lugar y con ella a su lado. ¿Pensará en mí?, se preguntó. Es que últimamente ella surcaba su mente con más frecuencia de la que hubiese deseado y de pronto saber si a ella le pasaba lo mismo se tornó urgente, casi una necesidad.

En los escritos que le regalaba siempre parecía mencionarle un amor tierno, ingenuo, que él retribuía sintiéndose halagado y feliz de recibirlo. Incluso, las veces en que conversaban, ella siempre parecía demostrarle que su presencia le resultaba importante, casi imprescindible.
Hecho que alimentaba su vanidad y fortalecía su espíritu, muy necesitado por esos días de un cariño limpio que borrara la angustia aún latente de una cruel traición.
No era difícil para él entonces soñarla enamorada e imaginarse ahora, caminando a su lado, dando los pasos que esperaba dar en busca de un nuevo sueño. Un sueño iluminado que lo invitaba a renacer.
Alguien apoyo la mano en su hombro interrumpiendo su letargo.
_ ¿En qué piensas?_ le preguntó uno de sus mejores amigos sorprendido por la lejanía de su mirada. Él sonrió apenas y bajó la cabeza. Su amigo sonrió también y dándole una palmada en el hombro se alejó tras una hermosa rubia que pasaba insinuante a su lado, invitándolo a la pista de baile.
Normalmente a esa altura de la noche ya estaría entregado a la fiesta, disfrutando de la música y seduciendo con miradas  y sonrisas a las mujeres que siempre le rodeaban. Sin embargo esa noche nada parecía distraerlo de sus pensamientos, los que instalados en su mente lo obligaban a sentir que aquel sitio ya no era para él. Que no había en ese lugar nada que lo conformara, ni satisficiera y que lo que estaba buscando no lo encontraría allí, sino muy lejos de aquel lugar.


Pasaba muchas noches recostado en su cama, leyendo cada palabra que ella le dedicara, buscando un indicio, una clave. Cualquier cosa que le confirmara que lo que estaba sintiendo era correspondido.
Una mañana ella lo sorprendió temprano y él se descubrió feliz de esa sorpresa. Hablaron, rieron y se hicieron bromas durante casi una hora, hasta que él, imprevistamente le preguntó.
_ ¿Me quieres?_ Ella se sorprendió. Solía sugerirle sin que sonara demasiado importante lo que empezaba a sentir por él, imaginando que lo notaría, pero nunca esperó que él fuera tan directo. Trató de parecer casual al responderle.
_ ¡Claro!_ Él insistió, quería estar seguro.
_ ¿De verdad?_
_Sí, de verdad_
_Yo también te quiero_ Le dijo y sintió que no solo se lo revelaba a ella, también se lo decía a sí mismo, abriendo su corazón una vez más. Se hizo una pausa hasta que él continuo..._ Y mira que no soy de decirlo fácilmente_ Quería que entendiera la importancia de sus sentimientos, porque no era fácil para él volver a sentir.
_Yo tampoco_ Aseguró ella, que no guardaba en su alma ningún recuerdo que implicara sueños e ilusiones.

Ahora en aquel antro todo le parecía poco, escaso, para las ansias que su corazón estrenaba y aquellas personas que antes fueran su más cercana compañía, en estos momentos le parecían tan lejanas como las dudas que le impedían ver, que el amor otra vez llamaba a su puerta.

Intentó salir de aquel sitio pero sus amigos se lo impidieron. Era demasiado temprano para que los abandonara y menos sin una compañía femenina. Lo rodearon y le propusieron otra ronda de tragos. Una más y la cuenta ya era elevada pero no suficiente para confundir los sentidos como normalmente sucedía. Bebió el trago apresuradamente. No quería ser descortés con quienes tantas noches se ocuparon de curarle las heridas que le dejaran las penas y el dolor de un amor equivocado. Se disculpó amablemente y busco la salida enceguecido por las luces que ahora nublaban sus ojos. Hartos ya de tanto brillo inútil y anhelantes de alguna luz tenue que lo llenara de paz y serenidad.

Salió solo y con la mirada ausente y no notó los flashes que disparaban sobre él buscando captar el preciso instante en que abandonaba aquel sitio sin nadie que lo acompañara. Se subió a su auto y partió sabiendo que dejaba atrás una etapa de su vida que, fue tal vez necesaria para sobrellevar el vacío de su último fracaso, de su reciente desilusión, pero que ya no le servía. Porque su alma tenía nuevamente motivos para creer en el amor y todo aquello le resultaba entonces, demasiado gris, demasiado frío. Todo lo contrario al suave calor que comenzaba a sentir dentro de su ser.



“Un dulce secreto rescata mi vida, del dolor, la angustia y la soledad.
Serás en mi voz gaviota escondida, que lleva en sus alas mis ganas de amar."

miércoles, mayo 30, 2018

Sueños breves, "La incondicional" ( Capitulo 9)



Madrid, España, 15 de Octubre
Querido Luis Miguel:
Quizás esta carta jamás llegue a tus manos, pero mi corazón necesita expresar en palabras todo lo que siente por ti.
Es tan grande mi amor que mi vida toda gira en torno tuyo, no hay día en que no te imagine, ni noche en que no te sueñe.
Cada palabra que has pronunciado permanece en mi mente como el más sagrado de los mandamientos y aguardo ansiosa el día de tu concierto para enamorarme una vez más de tus canciones como cada vez que tengo la suerte de presenciarlos. Me gustaría contarte mucho sobre mi pero, no quiero aburrirte, solo quiero que sepas que a diario hago cosas en tu nombre porque me siento tu "incondicional", si hasta me puse a estudiar piano para poder interpretar tus temas....
Ojalá y el destino me permita algún día dedicarte una canción y que tu hicieras lo mismo para mí, ¿crees que sea posible?
Ya me despido, te dejo todo mi amor y mi admiración.
Te amo, Evelyn


Dobló cuidadosamente la carta y la guardó en un sobre que roció previamente con su perfume preferido. Esa tarde se reuniría con las chicas del club de fan's y juntas marcharían hasta el hotel en busca de la oportunidad de verlo como lo hacían cada vez que el pisaba suelo madrileño.
Se preparó para la ocasión como si fuera la cita de su vida con su príncipe azul y no se despego de la pequeña carta ni por un segundo ya que su mayor ilusión era entregársela en mano propia y temía olvidarla en algún rincón de la casa.
Llegó puntual y ya en el lobby la esperaban algunas de las muchachas. Juntas planearon la estrategia para abordar a la Coordinadora de clubes de fan's que se encontraría con ellas en cualquier momento.
El objetivo principal era lograr que les permitieran el acceso a la Suite presidencial donde Luis Miguel descansaba y poder robarle algunos instantes de su tiempo con el único propósito de saludarlo y quizás tomarse algunas fotografías con él.
Sabían que no iba a ser fácil. En la primera etapa de la Gira solo habían tenido la maravillosa suerte de verlo en persona, un grupo de chicas en San Diego, Usa y algunos miembros de un fan club de Rep. Dominicana. En el resto de las ciudades nadie había logrado acercarse a él, ni siquiera en México, su país.
De uno de los ascensores descendió Stephany, la Coordinadora y con una gran sonrisa recibió al grupo de muchachas que aguardaban impacientes su llegada.
Hablaron amablemente y ninguna de las cinco jovencitas se animaba a pedirle que las llevaran con Luis Miguel. Hasta que Evelyn que se destacaba por su carácter extrovertido y decidido, dio el primer paso.
Disculpa el atrevimiento pero, ¿crees que exista alguna posibilidad de verlo?_
_ Lo siento chicas, eso no va a ser posible, Micky está muy ocupado y además no hemos programado nada con los clubes de fan's_ Stephany sonrió a modo de disculpa y se despidió de ellas con la promesa de verlas al día siguiente para  obsequiarles algunas fotos autografiadas.
Las muchachas regresaron decepcionadas a sus casas, excepto Evelyn que decidió permanecer un momento más allí, porque algo le decía que no todo estaba perdido y siguiendo a su corazón se encaminó segura hasta el bar del Hotel. Pensaba en la forma de hacerle llegar su carta. Ideó mil maneras de escabullirse y llegar así a su habitación pero desistió de todas ellas al darse cuenta que la seguridad en aquel sitio era infranqueable y que nada de lo que ella intentara daría resultado.
Con la mente divagando pasó más de dos horas en aquel sitio y ni siquiera se dio cuenta que ya se había hecho de noche. Al notar esto decidió llamar a su casa para que vinieran por ella, ya que el trayecto era bastante largo y temía hacerlo sola. Pidió otro jugo de naranjas al mesero y se recostó en la silla a esperar. No hizo más que acomodarse cuando divisó a lo lejos, en uno de los ascensores laterales un pequeño tumulto de gente entre los que reconoció a los guardaespaldas de Luis Miguel.
Se levantó de inmediato y apurando el paso llegó hasta donde estaban ellos. Al acercarse comprobó que los gigantescos hombres le impedían ver a la persona que estaba entre medio de los dos, de quien Evelyn ya sospechaba se trataba de su ídolo.
Abriéndose paso entre los que pugnaban por acercarse, algunas muchachas y unos fotógrafos entre otras personas, se hizo un huequito que le permitió quedar justo al lado de uno de los guaruras.
Caminando con grandes trancos atravesaron el lobby del hotel hasta llegar a una de las puertas de acceso. Justo allí se detuvieron. La gente se había amontonado de tal forma que les era imposible continuar hasta alcanzar el automóvil que los esperaba sobre la calle principal.
Evelyn no pronunciaba palabra. En otras ocasiones, cuando había tenido la chance de verlo en algún evento o en la entrada de los diferentes hoteles se había desgañitado gritando su nombre con la esperanza de que él la viera y así robarle un saludo o una sonrisa. Ahora era diferente, ella no buscaba su mirada, solo quería entregarle su carta y pensó que había una sola manera posible de lograrlo.
Estiró su mano todo lo que pudo mientras estaban detenidos tratando de abrirse paso entre la gente y con un ligero movimiento introdujo la pequeña carta en uno de los bolsillos que tenía la chaqueta de Luis Miguel.
Entre tanto alboroto, él no notó lo que Evelyn había hecho, tampoco la gente que lo custodiaba que trataban en vano de no permitir que continuaran fotografiándolo. Cuando supo que la carta ya estaba en su lugar se alejó para evitar que siguieran empujándola como lo estaban haciendo. Caminó unos pasos hacia atrás y pudo ver como los dos grandes hombres se metían entre la gente y casi alzando al pobre de Micky lo introducían al auto que los sacó de allí a gran velocidad. Parada sola en medio de la acera ostentaba orgullosa una gran sonrisa, producto de su hazaña y la esperanza de que él leyera las frases que había escrito con todo su corazón.


Primera noche en Madrid, la "Plaza de toros" lucía un lleno total. El concierto estaba en su máximo esplendor y Micky se veía más guapo que nunca.
En la tercera fila Evelyn seguía con minuciosa atención cada tramo de aquel show. Era su noche mágica y soñaba en secreto que su carta había llegado hasta él y en algún instante de ese concierto algo le diría que la había leído, que había comprendido todo su amor y devoción.
Las luces permanecían apagadas desde que Micky escapara por uno de los laterales para hacer su último cambio de vestuario. De pronto se encendieron y en medio del escenario, un imponente piano de cola hacía su aparición sorprendiendo a todos los allí presentes.
Evelyn sintió que la vida podía ser maravillosa y sin quitar la vista de aquel piano percibió cómo las lágrimas corrían ligeras por su rostro.
Micky atravesó el escenario y ubicándose en el imponente instrumento comenzó a tocar los acordes de una canción que ya era un Himno para todos quienes lo admiraban.
En medio de un silencio absoluto producto de la sorpresa y la fascinación, las notas de "La incondicional" se elevaban para sobrevolar el aire de aquella noche mágica y regresar en las voces de miles y miles de personas que no dudaban en entonarla con todo el amor y la emoción de la que pudieran ser capaces.
Sus manos se desplazaban sabias por las teclas blancas y negras otorgándole a  su imagen un aire altivo, supremo y quién lo observaba podía descubrir en él al músico brillante y dedicado que vivía en su interior.
Comenzaban a sumarse el resto de los instrumentos que conformaban su banda  y poco a poco la música fue única protagonista en aquel lugar, en una nueva demostración del arte y la grandeza que cubren al más importante de los artistas contemporáneos.
Llorando a mares, Evelyn imaginó que aquel instante le pertenecía. Que lo que él estaba haciendo sobre el escenario esa noche era para ella, y tenía como precedente la carta que le había entregado de la manera más loca e increíble.
Ahora soñaba que su hazaña había valido la pena. Que él había leído sus palabras y las había interpretado de la manera más maravillosa, y que esta canción, tocada allí en el imponente piano era la forma que él había encontrado para agradecérsela.
¿Pero quién podía asegurarle que aquello fuera cierto, que las cosas habían sucedido así realmente?. Sonrió al darse cuenta que quizás todo fuera producto de la casualidad, o del destino y sonrió aún más cuando descubrió que no le importaba. Aquel era su sueño hecho realidad y le agradeció a Dios por estar allí, viviéndolo.


martes, mayo 22, 2018

Sueños Breves, Las puertas del Cielo o del Infierno (Capitulo 14)


...Y me quede soñando
con una historia breve...

Sueños Breves, Las puertas del Cielo o del Infierno

Cerró la puerta de la Suite Principal dejando dentro a un hombre diferente, cargado de una excitación que hacía tiempo no le veía. Caminó por el largo corredor directo a los ascensores y en ese trayecto pensó que debía memorizar ese día y esa hora; algo le decía que aquella fecha sería recordada siempre como el comienzo de una nueva etapa, una nueva vida para quien esperaba del otro lado de aquella puerta.
No necesito demasiadas explicaciones cuando Micky le ordenara eufórico y con la mirada encendida que fuera por ella.
_¡Espérala y en cuanto llegue me la traes de inmediato!_ Le escucho decir y le pareció que más que una orden era una súplica, un ruego de quien solo vive para aquel instante, el preciso momento en que sus sueños se concretan.
Tenía ese rostro grabado en la mente y sonrió a medias pensando que nadie en aquel Concierto, aquella noche, olvidaría jamás sus ojos vivaces, enmarcados en un cuerpo sencillo, recibiendo la misteriosa rosa blanca que tantas anhelaron a lo largo de aquella Gira.
No hubo quien no le clavara la mirada, fulgurante, envidiosa y la maldijera mil veces por estar allí, protagonizando ese instante que todas y cada una desearon y que nadie imaginó, algún día se haría realidad.
El hombre descendió su inmensa e intimidante figura del ascensor privado y con paso lento y seguro llegó hasta la entrada principal. Acomodó la solapa de su elegante traje negro y esperó. Con la mirada atenta y los sentidos abiertos requisaba cada rincón del lujoso Hotel y no perdía detalle de cada persona que ingresaba al lugar, revisándolos de arriba a abajo no solo para hallar a la muchacha sino también en un acto involuntario que lo llevaba siempre a mantenerse alerta, como si el peligro rondara cerca suyo, todo el tiempo.
La vio llegar y le pareció difícil imaginar que aquella muchachita tan simple, tan común, podría ser la mujer que le quitara el sueño a Luis Miguel. Pero por otro lado, pensó también, no era raro que quien lograra llegar hasta su corazón fuera alguien que poco tuviera que ver con su mundo, aquel "mundo raro" que solo le daba a cambio de sus logros un inmenso mar de soledades, inundando a diario su existir.
Ella se detuvo y lo reconoció de inmediato, pero le dedicó una leve sonrisa y se refugio en su timidez, deambulando su mirada entre las gentes que circulaban por todo el lugar. Entonces el gigante con gesto adusto se acercó hasta ella y
agachándose un poco le pronunció el nombre que le habían dicho, en voz baja, como en secreto, anunciándole que estaba allí para llevarla a su destino.
Encontró respuesta en un gesto afirmativo e indicándole con su mano el rumbo a seguir caminó tras la muchacha, protegiendo aquel frágil capullo de rosa, tan pálido como la blanca flor que ella aún sostenía entre sus manos.
Subieron al ascensor y al cerrarse la puerta pudo sentir un suspiro, prueba de los nervios que consumían a aquel manojo de delicadas líneas y suaves facciones. La observó de soslayo y vio como entrelazaba sus manos con fuerza.
No le pareció bonita, tampoco podía decirse que era fea, era.... diferente, muy diferente a las mujeres que estaba acostumbrado a ver cerca de Luis Miguel.
Sus ojos oscuros no brillaban radiantes, resaltando gracias a un perfecto maquillaje, pero su mirada guardaba una intensidad que la volvía ardiente, vivaz, y le daba  a la palidez de su rostro una razón para saberlo vivo.
Sus rasgos tenían la impronta de una vida consumida y destacaba en ellos el fulgor de su sonrisa, único vestigio de una alegría que se podía imaginar lejana, pero aún latiendo en su interior. Busco entre las ropas las curvas de su cuerpo y se sorprendió al darse cuenta de que le costaba encontrarlas.
Bajo unos jeans y una playera oscura apenas podía distinguirse el relieve de su figura. No había nada que resaltara demasiado debajo de su vestimenta y una delgadez que al hombre le pareció extrema, solo contribuía a deslucir aún más, aquel cuerpo menudo. Sin embargo en su conjunto, aquella mujer podía considerarse atractiva, pensó y notó que había algo en sus movimientos, su mirada, sus gestos, su sonrisa que la volvían interesante, atrayente. Alguien de quien se desea saber un poco más...
Concluyó que una cosa era segura: No debía ser mero deseo lo que atraía a Micky hacia aquella mujer, sin duda algo profundo lo llevaba hacia ella y lo más probable es que se ocultara tras esos ojos intensos y solo viera la luz frente al hombre que la había descubierto.
Ella levanto la vista y halló al gigante moreno observándola y solo atinó a sonreír esta vez con todos sus dientes, expresando una alegría que se asomaba urgente, conforme ascendían, piso tras piso hacia lo que para ella serían seguramente: Las puertas del Cielo.

Llegó en un taxi hasta la puerta del hotel. Descendió temblorosa y observando todo a su alrededor dio los pasos hasta encontrarse en medio del Lobby, sola, algo aturdida aún y con la rosa blanca entre sus manos.
A un costado, junto a una columna logró divisar al corpulento guardaespaldas que apodaban "Big daddy", lo miró apenas y bajó la vista para perderla entre las personas que deambulaban por aquel sitio.
No sabía si aquel hombre sería quien la llevara hasta él o si debía esperar a alguien más, Micky no le había especificado nada cuando en un segundo susurró en su oído la invitación que ahora la tenía parada allí, a la espera de que algo sucediera.
Recordó el instante en que, en medio de su canción favorita, justo cuando el solo de Saxo, interpretado magistralmente por su admirado Jeff invadía cada centímetro de aquel recinto, Micky se acercó despacio, directo hacia ella, para depositar en sus manos la radiante rosa blanca y susurrarle al oído fingiendo un beso tierno y casual.
_¡Te espero en el Hotel!_ le dijo, y se alejó sonriente, dejándola más que confundida y rodeada de miles de miradas acechantes que no le quitaban la vista, ni la envidia de encima.
Regresó de sus pensamientos cuando vio al hombre moverse y caminar hacia ella. Al tenerlo a su lado notó como se inclinaba para hablarle despacio, seguramente buscando no llamar la atención.
_¿Alma?_ Le preguntó con voz grave y segura a lo que ella respondió apenas con un movimiento de su cabeza, indicándole afirmativamente que era la persona que estaba esperando.
Se dejo guiar hacia los imponentes ascensores y hasta se sintió una Reina, cuidada y protegida cuando el gigantesco hombre le cedía el paso con gestos amables.
¿Qué sabría él acerca de ella? se preguntó. No imaginaba lo que Micky pudiera haberle dicho, o si le hubiese comentado algo al respecto de la persona que debía ir a buscar.
Quizás este gran señor solo se limitaba a cumplir órdenes y no hacia preguntas, ni cuestionamientos, pero eso no lo limitaba a pensar o imaginar.
¿Qué estaría pensando acerca de ella?, "La mujer más fea que le he conocido a mi Jefe" o "¿Qué le vio el jefe a esta muchachita tan insulsa?", serían de seguro algunos de los pensamientos que ella imaginó, estarían surcando la cabeza del moreno que tenía a su lado.
Levantó la vista y vio que la observaba, como esculcándola, de arriba a abajo y se sintió tan incómoda que solo atino a sonreír y refugiarse otra vez en los atormentados mensajes de su mente.
Decidió entonces que aquel encuentro sería el comienzo y el final de esa historia y que todo sucedería en un mismo instante, porque ya no quería dedicarle más tiempo a lo que cada segundo se volvía, un imposible.
Asocio la mirada escudriñante de quien la acompañaba con el juicio de todos quienes rodeaban a Luis Miguel e imaginó que nadie aprobaría una relación entre ellos porque nada estaba más lejos del Rey, que la simple muchachita que ahora se encaminaba hacia el hombre de sus sueños.
La belleza es una suerte de "Pasaporte", reflexionó, que te permite la entrada al corazón de las personas y le da lugar a tu alma y a tu mente para mostrarse a pleno.
Cuando una en cambio, no cuenta con esa posibilidad, ese "pasaporte",una se encuentra con que no tiene modo, ni forma, de que los demás conozcan su interior, porque la primera impresión suele ser la más valedera y la que determina a quien le corresponde la oportunidad de mostrarse tal cual es.
A una mujer bella, se la acepta casi sin pensarlo, se la escucha, se la invita a pensar y a reflexionar, se le permite emitir su opinión y decir lo que siente sin necesidad de aprobación alguna.
A una mujer no tan bella, por decirlo de otro modo, se la excluye y condena por su falta de belleza y no se le da lugar para abrirse y mostrar su interior, nadie se toma el trabajo de ver que hay detrás de una cara no tan bonita y de un cuerpo no tan agraciado.
Basándose en esta teoría ella sentía que cuando estuviera frente a él se acabaría el hechizo, el que los llevo a encontrarse un buen día, guiados por la magia de las palabras que ambos se dedicaban.
Frente a frente las palabras perderían su color y su grandeza y serían reemplazadas por la fuerza avasallante de una imagen, que en nada se parecía a la belleza de tantas frases y poemas que alguna vez los hicieran sentir, tan unidos, tan cercanos el uno del otro.
Él no podría evitar el rechazo cuando la viera aparecer en una imagen tan decepcionante y era lógico que así fuera, porque la belleza entra por los ojos y sus ojos, acostumbrados a tanto resplandor no encontrarían razón, en la oscura y deslucida lucecita que ella apenas podía irradiar.
Respiró profundo y al exhalar todo el aire dejó escapar también todos sus anhelos. definitivamente aquel sería el primer y el último encuentro de esta historia y se convencía de ello conforme iban ascendiendo, piso tras piso hacia lo que para ella ya eran: Las puertas del Infierno.

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